domingo, 4 de mayo de 2014

EL DÍA DEL TRABAJO


El primero de mayo se celebró el día del trabajo en Yapú con la feria de productos de la región. Un tipo de bazar en el que los niños traen varios productos y recogen fondos para gastos del curso, o una fiesta a final de año.
En esta feria se vale el trueque, pero yo no contaba con ningún producto para hacer trueque con los niños… Así que con mi compañero docente Yecid, quién por sus parientes del Chocó, sabe el arte de las cocadas, se animó conmigo a guiarme en el proceso.

Laurita y Doña Alicia, las señoras de la cocina me ayudaron, Yecid prestó su conocimiento y guió el proceso,  pues según él la cocina es solo para las damas… ya sé lo que muchos de ustedes piensan…. Pero sí, aún existen de estos hombres!

Cuidando mis cocadas de una quemada no deseada.
El equipo de las cocadas. Yecid como autor intelectual.

Rayamos 5 cocos. Derretimos 2 panelas, aunque faltó consistencia asi que en una próxima oportunidad deben ser 4 panelas. Las cocadas fueron un éxito absoluto, todos querían probarlas y el trueque fue todo un éxito! Probé 4 frutas nuevas: piña de morroco, wansoco, wasaí y un lulo raro, más una piña, cacao y 3 zapotes. Probé yapurá, a base de un fruto silvestre que huele a picho y lo comen con casabe, me recuerda el sabor de queso francés picho también!

El día anterior los niños de cada curso armaron las casetas. Armados con sus machetes, fueron a la selva y trajeron los palos para la estructura de la caseta y las hojas para cubrir el techo. Estas casas son construidas en medio de la selva cuando deben pasar la noche entre sus largas caminatas de rebusque o de viaje hacia otras comunidades. Amarran los palos con bejucos que también trajeron de la selva.
Estudiantes de grado 11 contruyendo la caseta para el día de la feria de productos para el día del trabajo.
Construyendo la caseta de 10º
La cabaña 3R: Reducir, Reusar y Reciclar
Mientras construían estas casas, yo pensaba en el tiempo en que un grupo de estudiantes bachillere bogotanos sobrevivirían ante la selva implacable armados de machetes. En el mejor de los casos, un grupo de scouts no creo que duren más de una semana. Desafortunadamente, los conocimientos de los niños de la selva no los evalúa el ICFES con el cual son medidos todos los bachilleres a nivel nacional, en el cual les hacen preguntas sobre señales de transito y situaciones absolutamente ajenas al contexto en el que viven.  Esto demuestra lo poco que le interesa al país sus jóvenes en las diferentes regiones del país, lo poco que valoramos nuestra diversidad cultural, lo poco que nos importan los saberes tradicionales y lo absurdo que es el sistema educativo para un país tan diverso y lleno de oportunidades perdidas. Dónde los niños en la selva estudian cómo vivir en las ciudades para sacar un buen puntaje en el ICFES y demostrar que si vale la pena invertir en su educación. Puesto que si pasa lo contrario, el ministerio de educación les retira los fondos económicos que les provee mensualmente.

No hace más de 15 días tuvimos la visita de los inspectores y auditores de la secretaría de educación del Vaupés. Quienes evaluaron al colegio y en términos generales nos proporcionaron un buen puntaje. Recibimos varias felicitaciones. Tuve la oportunidad de intercambiar algunas palabras con la inspectora Zenaida, quien me halló la razón en el asunto del ICFES, y me comentó que es una guerra interminable la que llevan con el ministerio de educación nacional al respecto de este tema.

Después de varias tardes de tertulia con Caro y pensamientos varios que rondan en mi cabeza.... No soy socióloga, ni antropóloga, ni psicóloga, ni polítologa, nada que se le parezca. Soy bióloga y no tengo un título de algo social pero creo que hay algo en ésta comunidad indígena (o comunidades indígenas en general) que no va bien. Éste algo se manifiesta en varios aspectos inquietantes:

1: tomadera de alcohol.

No pasan 8 días en los que no haya una reunión en la cual se tome desmedidamente. Es de mal gusto no asistir a estas reuniones y de mala educación no recibir lo que te ofrecen. Pero de un tiempo para acá he optado por ser de mal gusto y no asistir. En una comunidad como la de Yapú, no hay mucho que hacer y tampoco en que gastar la poca plata que llega a la comunidad con el ejercicio del colegio, excepto gastársela en alcohol.

Desde el 20 de marzo hasta el día de hoy 3 de mayo no he gastado más de $200.000 pesos y $100.000 incluyen la lavada de ropa. Que por cierto, Dios bendiga a Luz Mery que llegó a mi vida a lavar mi ropita, porque ya estaba aburrida de ponerme ropa mal lavada. $50.000 me he gastado en cerveza, no es mucho considerando que cada cerveza cuesta $4.000 y he comprado 2 sixpack para compartir. Los otros $50.000 han sido en frutas y chucherías de paquetes varios, ahhh! y cuerda para “guindar” (verbo usado para colgar, exclusivo para hamacas) mi hamaca.

2: Carencia de manifestaciones afectivas.

Una vez en alguna de nuestras conversaciones con el rector del Colegio de Yapú, el profesor Paulo Uribe, nos comentó que hubo un tiempo en que algunos  “adolecentes” (no existe tal edad en los indígenas, o son niños o son adultos) se quitaron la vida sin causa aparente. Yo por mi parte he relacionado esa situación con la carencia de manifestaciones de afecto en todos los ámbitos, ya sea padres-hijos, esposo-esposa (en las estas comunidades indígenas no hay matrimonios, las parejas se hacen cuando tienen hijos), novio-novia.

Mi relación parte de un escrito que encontré en las últimas paginas de algún cuaderno de mis estudiantes. Buscando el nombre del dueño del cuaderno que me encontraba calificando, encontré ciertos pensamientos de desahogo de un joven de unos 18-19 años. Hablaba de amor, de desespero. Le escribía a una chica sin mencionar su nombre, a quien deseaba mucho y a quien quería amar, pero no soportaba su indiferencia, describía su angustia y desespero, mencionando la posibilidad de acabar con su vida. Me inquietó bastante la ansiedad de sus palabras, puesto que es un muchacho que aparenta ser muy duro y fuerte, pero dentro de si, son gente sensible y deseosa de demostrar cariño. Este es su papel dentro de la cultura.

Los chicos y las chicas se escapan para encontrarse por ahí en cualquier rincón en medio de la noche oscura. Para quererse porque durante el día no es posible. Por la noche es prohibido, pero deberán arriesgarse. ¿Quien no lo haría por amor?
Diferente a cómo es en la ciudad, en donde hay que decirle a las parejitas que por favor midan las expresiones afectivas en el colegio.

3: Carencia de objetivos de vida.

Muchos no saben para que estudian. Cual es su objetivo de aprender, de ser buen estudiante, de conseguir el título de Bachiller? Y después que? Los adultos viven en la comunidad, tienen hijos, trabajan en su chagra, siembran, recogen, pescan, toman chicha, se emborrachan, cazan, viven de la selva. Son pocos los retos de una vida tan fácil. Nadie quiere mejorarla, muchos ni se preocupan por mantener una hogar bonito, ordenado y limpio. Algunas familias no tienen cuidado por los más chiquitos, quienes son criados en su mayoría por las hermanas mayores y algunos llegan al colegio sin bañarse y con su ropita sucia. Esto no es pobreza por falta de dinero porque los indígenas lo tienen todo. Esto es otro tipo de pobreza, como lo dijo mi compañera Carolina en nuestras conversaciones sobre estos temas: Pobreza mental. Y NO quiero decir con esto que los indígenas son brutos, por el contrario son gente muy inteligente y recursiva. Pero nos falta tener plantearnos objetivos de vida, metas, retos, no ser conformistas con lo que nos da la vida a diario. Buscar la forma de mejorar lo que comemos todos los días, asear nuestro hogar y mantenerlo bonito, que los hijos estén siempre limpios, sanos y felices. Establecer buenas relaciones con mi comunidad, mantener los espacios comunales limpios y bien arreglados, cuidar la selva, cuidar los ríos, etc. Siento que ese tipo de objetivos están vagamente en la mente de los habitantes de Yapú.

4: Higiene y salud.

A partir del punto 3, nace la idea del Proyecto transversal de Medioambiente: Manejo y aprovechamiento de residuos sólidos en el Colegio de Yapú. Proyecto que lideramos junto con mi compañera etnoeducadora Irma Teteye, licenciada en Biología e indígena del amazonas.
El manejo de basuras en la comunidad y el colegio es nulo, todo absolutamente todo se quema o se entierra, incluyendo latas, papel, pilas, plástico, vidrio, TODO!
Algunas casas de la comunidad, están llenas de basura por debajo. Puesto que algunas construcciones, tienen un espacio entre el suelo y el piso de las casas para evitar inundaciones o bichos varios. Pero estos espacios están siendo usados como botaderos de basura de las mismas casas. En cualquier sentido, estético, higiénico, de salud y por simple sentido común, esto es absurdo.
El proyecto de medioambiente busca implementar acciones para aprovechar algunos residuos y darles un mejor tratamiento a aquellos que no son aprovechables, como las pilas además de buscar solución para los diferentes tipos de residuos que lleguen a la comunidad.
Por ahora tenemos lo siguiente:
Para las latas, las pocas botellas PET y el papel, tenemos talleres de papel reciclado y talleres de manualidades para artesanías y artículos en aluminio.
Los desechos biodegradables serán enterrados en el suelo. El proceso de compostaje ya es bien conocido aquí.  Pero no están dispuestos a llevarlo a cabo. Ya veremos si podemos ponerlo en marcha. Por lo pronto enterrar los residuos biodegradables, no es del todo descabellado dada la naturaleza arenosa del suelo.

Las pilas serán almacenadas en un lugar específico para cuando recibamos alguna visita de Bogotá podamos encargar la labor de responsabilidad ambiental para sacar esa bomba de contaminación para darle un tratamiento adecuado en la ciudad.

El poco plástico que se produce será incinerado junto con los residuos de los baños. Contemplando la posibilidad de los ladrillos ecológicos con las botellas PET, pero debido a su reducido número evaluaremos la viabilidad de su aplicación.

El vidrio queda en veremos… aunque no es mucho el que se genera, debemos buscarle una solución al igual que otro residuos como los electrónicos.

El día de ayer viernes 2 de mayo hice la presentación de este proyecto en la maloca en frente de toda la comunidad quienes se vieron muy interesados y deseosos de hacer parte activa. Ya les comentaré como se desarrolla todo esto.

Exponiendo el proyecto transversal de medioambiente: Manejo y Aprovechamiento de Residuos Sólidos en San Francisco de Yapú.
Cualquier idea es más que bienvenida y de antemano agradecida por su tiempo y dedicación a leer sobre mi estadía en Yapú.

(No me olvido de la entrada que les prometí, sigo recogiendo información)



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