El primero de mayo se celebró el día del
trabajo en Yapú con la feria de productos de la región. Un tipo de bazar en el
que los niños traen varios productos y recogen fondos para gastos del curso, o
una fiesta a final de año.
En esta feria se vale el trueque, pero yo
no contaba con ningún producto para hacer trueque con los niños… Así que con mi
compañero docente Yecid, quién por sus parientes del Chocó, sabe el arte de las
cocadas, se animó conmigo a guiarme en el proceso.
Laurita y Doña Alicia, las señoras de la
cocina me ayudaron, Yecid prestó su conocimiento y guió el proceso, pues según él la cocina es solo para las
damas… ya sé lo que muchos de ustedes piensan…. Pero sí, aún existen de estos
hombres!
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| Cuidando mis cocadas de una quemada no deseada. |
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| El equipo de las cocadas. Yecid como autor intelectual. |
Rayamos 5 cocos. Derretimos 2 panelas,
aunque faltó consistencia asi que en una próxima oportunidad deben ser 4
panelas. Las cocadas fueron un éxito absoluto, todos querían probarlas y el
trueque fue todo un éxito! Probé 4 frutas nuevas: piña de morroco, wansoco, wasaí y un lulo raro, más una piña, cacao y 3
zapotes. Probé yapurá, a base de un fruto silvestre que huele a picho y lo comen con casabe, me recuerda el sabor de queso francés picho también!
El día anterior los niños de cada curso
armaron las casetas. Armados con sus machetes, fueron a la selva y trajeron los
palos para la estructura de la caseta y las hojas para cubrir el techo. Estas
casas son construidas en medio de la selva cuando deben pasar la noche entre
sus largas caminatas de rebusque o de viaje hacia otras comunidades. Amarran
los palos con bejucos que también trajeron de la selva.
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| Estudiantes de grado 11 contruyendo la caseta para el día de la feria de productos para el día del trabajo. |
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| Construyendo la caseta de 10º |
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| La cabaña 3R: Reducir, Reusar y Reciclar |
No hace más de 15 días tuvimos la visita
de los inspectores y auditores de la secretaría de educación del Vaupés.
Quienes evaluaron al colegio y en términos generales nos proporcionaron un buen
puntaje. Recibimos varias felicitaciones. Tuve la oportunidad de intercambiar
algunas palabras con la inspectora Zenaida, quien me halló la razón en el
asunto del ICFES, y me comentó que es una guerra interminable la que llevan con
el ministerio de educación nacional al respecto de este tema.
Después de varias tardes de tertulia con Caro y pensamientos varios que rondan en mi cabeza.... No soy socióloga, ni antropóloga, ni
psicóloga, ni polítologa, nada que se le parezca. Soy bióloga y no tengo un
título de algo social pero creo que hay algo en ésta comunidad
indígena (o comunidades indígenas en general) que no va bien. Éste algo se
manifiesta en varios aspectos inquietantes:
1: tomadera de alcohol.
No pasan 8 días en los que no haya una
reunión en la cual se tome desmedidamente. Es de mal gusto no asistir a estas
reuniones y de mala educación no recibir lo que te ofrecen. Pero de un tiempo
para acá he optado por ser de mal gusto y no asistir. En una comunidad como la
de Yapú, no hay mucho que hacer y tampoco en que gastar la poca plata que llega
a la comunidad con el ejercicio del colegio, excepto gastársela en alcohol.
Desde el 20 de marzo hasta el día de hoy
3 de mayo no he gastado más de $200.000 pesos y $100.000 incluyen la lavada de
ropa. Que por cierto, Dios bendiga a Luz Mery que llegó a mi vida a lavar mi
ropita, porque ya estaba aburrida de ponerme ropa mal lavada. $50.000 me he
gastado en cerveza, no es mucho considerando que cada cerveza cuesta $4.000 y
he comprado 2 sixpack para compartir. Los otros $50.000 han sido en frutas y
chucherías de paquetes varios, ahhh! y cuerda para “guindar” (verbo usado para
colgar, exclusivo para hamacas) mi hamaca.
2: Carencia de manifestaciones afectivas.
Una vez en alguna de nuestras
conversaciones con el rector del Colegio de Yapú, el profesor Paulo Uribe, nos
comentó que hubo un tiempo en que algunos
“adolecentes” (no existe tal edad en los indígenas, o son niños o son
adultos) se quitaron la vida sin causa aparente. Yo por mi parte he relacionado
esa situación con la carencia de manifestaciones de afecto en todos los
ámbitos, ya sea padres-hijos, esposo-esposa (en las estas comunidades indígenas
no hay matrimonios, las parejas se hacen cuando tienen hijos), novio-novia.
Mi relación parte de un escrito que
encontré en las últimas paginas de algún cuaderno de mis estudiantes. Buscando
el nombre del dueño del cuaderno que me encontraba calificando, encontré
ciertos pensamientos de desahogo de un joven de unos 18-19 años. Hablaba de
amor, de desespero. Le escribía a una chica sin mencionar su nombre, a quien
deseaba mucho y a quien quería amar, pero no soportaba su indiferencia, describía
su angustia y desespero, mencionando la posibilidad de acabar con su vida. Me
inquietó bastante la ansiedad de sus palabras, puesto que es un muchacho que aparenta
ser muy duro y fuerte, pero dentro de si, son gente sensible y deseosa de
demostrar cariño. Este es su papel dentro de la cultura.
Los chicos y las chicas se escapan para
encontrarse por ahí en cualquier rincón en medio de la noche oscura. Para
quererse porque durante el día no es posible. Por la noche es prohibido, pero
deberán arriesgarse. ¿Quien no lo haría por amor?
Diferente a cómo es en la ciudad, en
donde hay que decirle a las parejitas que por favor midan las expresiones
afectivas en el colegio.
3: Carencia de objetivos de vida.
Muchos no saben para que estudian. Cual
es su objetivo de aprender, de ser buen estudiante, de conseguir el título de
Bachiller? Y después que? Los adultos viven en la comunidad, tienen hijos,
trabajan en su chagra, siembran, recogen, pescan, toman chicha, se emborrachan,
cazan, viven de la selva. Son pocos los retos de una vida tan fácil. Nadie
quiere mejorarla, muchos ni se preocupan por mantener una hogar bonito,
ordenado y limpio. Algunas familias no tienen cuidado por los más chiquitos,
quienes son criados en su mayoría por las hermanas mayores y algunos llegan al
colegio sin bañarse y con su ropita sucia. Esto no es pobreza por falta de
dinero porque los indígenas lo tienen todo. Esto es otro tipo de pobreza, como
lo dijo mi compañera Carolina en nuestras conversaciones sobre estos temas:
Pobreza mental. Y NO quiero decir con esto que los indígenas son brutos, por el
contrario son gente muy inteligente y recursiva. Pero nos falta tener
plantearnos objetivos de vida, metas, retos, no ser conformistas con lo que nos
da la vida a diario. Buscar la forma de mejorar lo que comemos todos los días,
asear nuestro hogar y mantenerlo bonito, que los hijos estén siempre limpios,
sanos y felices. Establecer buenas relaciones con mi comunidad, mantener los
espacios comunales limpios y bien arreglados, cuidar la selva, cuidar los ríos,
etc. Siento que ese tipo de objetivos están vagamente en la mente de los
habitantes de Yapú.
4: Higiene y salud.
A partir del punto 3, nace la idea del Proyecto
transversal de Medioambiente: Manejo y aprovechamiento de residuos sólidos en
el Colegio de Yapú. Proyecto que lideramos junto con mi compañera etnoeducadora Irma Teteye, licenciada en Biología e indígena del amazonas.
El manejo de basuras en la comunidad y el
colegio es nulo, todo absolutamente todo se quema o se entierra, incluyendo
latas, papel, pilas, plástico, vidrio, TODO!
Algunas casas de la comunidad, están
llenas de basura por debajo. Puesto que algunas construcciones, tienen un
espacio entre el suelo y el piso de las casas para evitar inundaciones o bichos
varios. Pero estos espacios están siendo usados como botaderos de basura de las
mismas casas. En cualquier sentido, estético, higiénico, de salud y por simple
sentido común, esto es absurdo.
El proyecto de medioambiente busca
implementar acciones para aprovechar algunos residuos y darles un mejor
tratamiento a aquellos que no son aprovechables, como las pilas además de
buscar solución para los diferentes tipos de residuos que lleguen a la
comunidad.
Por ahora tenemos lo siguiente:
Para las latas, las pocas botellas PET y
el papel, tenemos talleres de papel reciclado y talleres de manualidades para
artesanías y artículos en aluminio.
Los desechos biodegradables serán
enterrados en el suelo. El proceso de compostaje ya es bien conocido aquí. Pero no están dispuestos a llevarlo a cabo. Ya
veremos si podemos ponerlo en marcha. Por lo pronto enterrar los residuos
biodegradables, no es del todo descabellado dada la naturaleza arenosa del
suelo.
Las pilas serán almacenadas en un lugar
específico para cuando recibamos alguna visita de Bogotá podamos encargar la
labor de responsabilidad ambiental para sacar esa bomba de contaminación para
darle un tratamiento adecuado en la ciudad.
El poco plástico que se produce será
incinerado junto con los residuos de los baños. Contemplando la posibilidad de
los ladrillos ecológicos con las botellas PET, pero debido a su reducido número
evaluaremos la viabilidad de su aplicación.
El vidrio queda en veremos… aunque no es
mucho el que se genera, debemos buscarle una solución al igual que otro
residuos como los electrónicos.
El día de ayer viernes 2 de mayo hice la presentación
de este proyecto en la maloca en frente de toda la comunidad quienes se vieron
muy interesados y deseosos de hacer parte activa. Ya les comentaré como se
desarrolla todo esto.
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| Exponiendo el proyecto transversal de medioambiente: Manejo y Aprovechamiento de Residuos Sólidos en San Francisco de Yapú. |
Cualquier idea es más que bienvenida y de
antemano agradecida por su tiempo y dedicación a leer sobre mi estadía en Yapú.
(No me olvido de la entrada que les
prometí, sigo recogiendo información)






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