lunes, 31 de marzo de 2014

Las primeras clases en el Colegio San Francisco de Yapú.

21 de Marzo 2014

El viernes, me levanté a eso de las 5:30am pues las clases empiezan a las 6:30 de la mañana. Cuando se habla de madrugar, los indígenas están ya listos! Todos se levantan a eso de las 4:45am y comienzan a barrer el colegio, luego se bañan en el río a las 5am, todos desde los más chiquitos a los adultos. Como buena rola, prefiero la ducha, yo bajé a eso de las 5:45am y lo sentí como si me hubiera levantado a las 10am en Bogotá! Que vergüenza levantarse tan tarde!!

Mi primera clase fue con los estudiantes de 10mo, tanto ellos como yo manteníamos nuestra distancia y nos observábamos entre sí, con intriga y sorpresa. Hablamos de clases previas relacionadas a la física y la química y los conceptos base que ya tenían. La importancia de saber de química en el conocimiento de la naturaleza. Por último salimos a caminar cerca del rio y comprender aspectos relacionados al conocimiento del cambio de los estados del agua y su importancia para la vida en la Tierra. Les regalé chocolates!

El desayuno es a las 7:30am, comí caldito de pescado picante con casabe, una especie de “arepa” grandota a base de yuca brava con un proceso de producción bastante arduo, sabe un poco amargo y lo comen con todo, hasta con chocolate!

Más tarde tuve clase con los chicos de 11 grado, con quienes realizamos un ejercicio similar y les regalé gusanitos de goma trululú.

A las 11:30am fuimos a las presentaciones de los candidatos al consejo estudiantil, al tratarse de un evento en el que participa toda la comunidad del colegio, se realizó en la maloca, en donde cada candidato presento sus propuestas y su lema de campaña. 


Candidatos al concejo estudiantil.
Todos muy acordes a temas de la selva y de sus creencias y tradiciones, de lo cual todavía no me siento muy preparada para escribir puesto que no comprendo en gran parte su cultura. El haber estado presente en el último año en dos elecciones de personero en colegios extremadamente distintos como lo son el Colegio Cumbres de Bogotá y el Colegio de Yapú en Vaupés, no me deja otra opción que analizar las diferencias.

Es evidente que el dominio de la lengua castellana juega un papel primordial, en Yapú los niños comienzan a hablar español en 4º/5º de primaria; esto quiere decir que el castellano no es su lengua materna y por lo tanto en 11º grado su dominio no es absoluto. Por otra parte, el liderazgo es visto a manera de sátira contra la politiquería. No es para menos! Hace poco fueron las elecciones a senado de la república y según tengo entendido algunos políticos vinieron en días pasados regalando cigarrillos para que los indígenas votaran por ellos. El liderazgo esta subvalorado, las propuestas giran en torno a  campeonatos, recreación y del respeto por los derechos y el cumplimiento de deberes de los aprendices en la institución educativa. A mi humilde modo de ver, es indispensable empoderar a nuestros líderes jóvenes en los diferentes rincones de Colombia, necesitamos más ambición (en el buen sentido de la palabra) para lograr cambios a nivel local que permitan una visibilidad global.






El almuerzo fue caldito de pollo un poco salado, arroz y papa; que no falte la fariña! Ésta está siempre presente. Después del almuerzo nos quedamos charlando con algunos estudiantes y algunos profesores en un kiosko, en donde decidieron que jugaríamos volley y después microfútbol. Jugamos tres sets de volley en una cancha de arena, estudiantes vs. Profesoras! Después de una extensa lucha, ganamos el partido. 
Partido de Volley

Con la Profe Carolina de Bogotá y la Profe Gladys de Guainía
Gladys y un estudiante

El premio mayor: una naranja fresca! De las mejores que he comido en mi vida!!! Si me hubieran dicho que era transgénica, lo creo! Era grande, muy jugosa, pocas pepas y un sabor delicioso, hasta mantenía una temperatura refrescante a pesar del calor infernal que hacia. Derrumbada de cansancio tuve que guardar mi última gota de energía para continuar con el partido de micro bajo pleno sol de 3pm, lo suficientemente caliente como para la quemada de cachetes y hombros…. Bien rojitos, pero no tanto como para no poder dormir bien! 

Después de la jugada de micro, un justo y delicioso baño en el rio y la correspondiente lavada de ropa.

EL RÍO...
Es parte fundamental de la cultura indígena! los niños aprenden a hacer un sonido extraño con un movimiento de brazos y un golpe coordinado con el agua. Un sonido intrigante y curioso. Intenté miles de veces hacerlo, pero solo parecía un chapaleo incesante y medio esquizofrénico. 
El agua es rojiza y transparente, como una Coca Cola rendida con agua. Es fría, refrescante, es un baño de energía!!! Es un ser de mucho respeto, nunca ves el fondo de donde pisas. Bañarse en el río es todo un rito diario... El paisaje de las niñas lavando en las mañanas su ropita, desde las más chiquitas a las grandes de 11. Es muy lindo!! Disciplina: se bañan, lavan la ropa y después disfrutan de tremendo chapuzón en ese agua que cobija de magia a cada quien que acuda a limpiarse en su corriente.

De cena comimos caldito de pollo y arroz con pollo y luego caí como piedra a dormir no sin antes llamar a mi familia y novio en la única zona donde coge señal el celular: una columna cerca de un salón de clases, en donde la señal coge a la altura del pecho, no muy arriba no muy abajo y sin manoslibres hay que prepararse para la torción de cuello!


Después de este largo día… caí como piedra y dormí delicioso.

viernes, 28 de marzo de 2014

Llegada a Yapú.


Me vuelo sale a las 7:55am con parada en Villavicencio. En el avión conocí a Jenny, una indígena de Mitú quien venia de visitar a su esposo en el Huila, un militar. Jenny me acompañó todo mi recorrido y le conté el porqué de mi visita en Vaupés. Me iba a enseñar ciencias a comunidades indígenas del Vaupés.

Jenny y yo hicimos la conexión en Villavo para salir hacia Mitú, a donde llegamos a eso de las 11:00am. En Mitú hacia un calor infernal y a la banda de repartir las maletas no le cabían mas de 6 maletas, y el vuelo venia completamente lleno de pasajeros, aproximadamente éramos unos 50 pasajeros. El cuarto no era muy grande y el calor humano hacia difícil la espera.

Logré salir del aeropuerto con mis tres maletas. El morral enorme en la espalda, el morral pequeño donde llevaba el computador y el bolso donde traía otros libros. En la puerta me puse de pie y mire hacia un lado y hacia el otro y no parecía haber nadie buscando a una profesora rola. Saque mi celular para ver si podía llamar, pero no tenia señal. Esperé ahí de pie en modo derretimiento, y en contados minutos se acercó Raúl, mi primer amigo en Vaupés, un señor de unos 50 años quien me llevó a dejar la maleta en una tienda de pescado en la esquina del aeropuerto. Allí, conocí a Nelson, el director de ASATRIZY, Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de la Zona de Yapú. Un señor de unos 40 años quien muy amablemente me recibió y le dijo a Raúl que me diera un tour por Mitú mientras salía el vuelo para Yapú a las 3pm.

El tour por Mitú lo hicimos en no mas de 10 minutos. Y Raúl tuvo que repetirlo para hacerlo más ameno. Pasamos por la oficina de ASATRIZY en donde estaba Emerson, hijo de Raúl, comunicador y publicista de la asociación. De allí salimos a almorzar,  Raúl me llevó a uno de los mejores hoteles de Mitú, en donde el almuerzo era una sopita, un pedazo de carne, arroz, ensalada de lechuga con tomate y una tajada de plátano frito, nada que envidiarle a los corrientazos bogotanos. Después del almuerzo, me llevo al río al frente del hotel, era el rio Yapú. Allí pasamos aproximadamente una hora esperando que llegaran las 2 de la tarde para que abrieran el supermercado para recoger algunos bultos de pollo, carne, harina y demás para llevar a Yapú en mi vuelo.
Raúl y yo en nuestro tour en moto por Mitú.
Entre la espera de los bultos y la espera del piloto nos dieron las cuatro y se acercaba una nube de gris oscuro con amenaza de fuerte lluvia.  Entre esto, cargaron mi avioncito con 40 galones de gasolina y unos 4 bultos de comida, que junto con mis 100kg ,que incluía a la profesora y su equipaje, completamos los 400kg que permitía el limite de peso de la avioneta.
El equipaje para 4 meses en la selva...

Me despedí de afán de Nelson, Raúl, Emerson y otro profesor de Yapú que viajaría días más adelante. Me subí a la avioneta con dificultad, no solo por el tamaño de la avioneta, sino por el mío y mi flexibilidad que no ayudaba mucho. El piloto se llama Pedro, un señor de unos 38 años, de una estatura metro y medio, muy jovial y buena persona. Pedro arrancó el avión, pero el viento se puso un poco violento y decidió esperar un poco. Nos bajamos de la avioneta y le dije que si podía tomar fotos mientras esperábamos que pasara el viento. Accedió y se tomó una foto conmigo, que a decir verdad debe ser un buen chiste un piloto bajito al lado de la profe grandota!

El Piloto y la Teacher
Escampamos un rato bajo el ala del avión, pero empezó a llover más duro y tuvimos que meternos en el cuarto donde se encontraba el único funcionario de la pista del aeropuerto de Yapú. Allí, esperamos unos 20 minutos en que llovió a cántaros y luego dejo de llover repentinamente y Pedro decidió arrancar. El vuelo era de 20 minutos, los primeros minutos estuvimos volando bajo la nube negra amenazante, con ráfagas de viento que generaban vacíos que solo he sentido en parques de diversiones en otros viajes un poco menos aventureros por allá en Estados Unidos. Pasados 5 a 10 minutos de vuelo de repente salimos de la nube negra y entramos a un día soleado con un tapete de selva espectacular y sin una gota de viento atormentador.
El único compañero de viaje...

La nube negra
Pedro y yo sobre volando la selva.
La alfombra más fina del mundo.
Sobre volamos la selva y Pedro me iba mostrando otras poblaciones que podíamos ver desde la avioneta. Después nos acercábamos a Yapú, que parecía de muy pocas casitas y una pista de aterrizaje.

Al lado de la pista se veían varias personas esperando el aterrizaje de la avioneta que traía consigo un buen mercado y la nueva profesora rola. Todo era sorpresa! No sé quienes estaban mas sorprendido si los nativos o yo! Me saludaron como si me conocieran de antes y les diera mucho gusto conocerme. Fue increíble ese recibimiento, niños, mujeres, hombres, adolescentes, todos eran muy amables conmigo! Todos querían ayudarme con algo.  Jorge cargó mi maleta hasta mi cuarto.
La comunidad de Yapú a la espera de la avioneta.
Jorge llevando mi maleta :) Gracias!
Ahí conocí a Gladys, una indígena del Guainía, es una mujer que sonríe todo el tiempo, y su sonrisa es naturaleza pura! Es una mujer con el alma transparente y una energía contagiosa. Ella me enseñó todo a mi alrededor, todo lugar por donde pasara, Gladys tenía que enseñarme que era y porque estaba allí. Los salones, la biblioteca, el salón de computo, la oficina del rector, los baños, los cuartos de los niños internos en el colegio, y los cuartos de las niñas internas en el colegio.

El Colegio San Francisco de Yapu
ASATRIZY, es una institución educativa que reúne varios estudiantes de 7 diferentes tribus indígenas de los alrededores. Debido a la lejanía de las tribus, los niños son internos en el colegio durante su periodo académico, pero ellos pueden viajar a sus comunidades en los fines de semana o puentes según cuan lejos se encuentren de su comunidad, pues algunas de estas se encuentran a cuatro días de caminata y no es factible para ir durante un fin de semana.
Gladys me llevó a mi cuartico, se encuentra en una edificación de madera de 2 pisos, especial para los etonoeducadores que como yo trabajan para la comunidad y enseñan en el colegio.  

Casa de Etnoeducadores
Corredor del segundo piso

Mi Habitación
Mi cuarto de 4x9 metros, cuenta con una mesa y un estante de varios compartimientos para guardar la ropa. Gladys me entregó la llave, deje mi equipaje allí, luego me dirigió al comedor, me presentó a los demás etnoeducadores y tuve mi primera cena de frijoles, arroz y un trozo de carne un poco dura pero muy rica. Allí conocí a Carolina, una etnoeducadora de Bogotá, quien desde el principio se esmeró por ayudarme en mi adaptación al lugar y con quien por obvias razones sentimos mucha empatía y buena compañía.






















Luego de la cena, a las 7pm tuve una reunión con el rector del colegio, el señor Paulo Uribe, quien me dio una breve introducción al programa etnoeducativo Majirike, el cual consiste en una educación de tradiciones indígenas complementada con una educación occidental, de la cual yo hago parte importante. Pues mi labor en ASATRIZY es la enseñanza de química y física en grados décimo y once, y de inglés en los grados séptimo, octavo, décimo y once.


La luz eléctrica esta encendida desde las 6pm hasta las 8pm. Tiempo en el cual debía organizar mi maleta, tender la cama, comunicarme con Bogotá (padres, hermana y novio), ir al baño y empijamarme. Así que tuve que arreglármelas para hacer todo muy rápido y lo logré, supongo! Pues no pude responder todas las preguntas de mi mamá y no hable lo suficiente con Daniel. Pero logré  revisar debajo de la cama y detalladamente por todas partes de mi cuarto para poder dormir tranquila. 

Objetivo que no cumplí a cabalidad puesto que el pasador de adentro de mi cuarto que cerraba la puerta no aseguraba la puerta. Prácticamente dormí con la puerta abierta, y a cada rato durante la noche abría un ojo para ver si la puerta continuaba cerrada. Hubo un momento en que sonó algo duro y pensé que alguien había abierto mi puerta y mi corazón salto de repente y tuvo que pasar un buen tiempo para volver mi pulso a su normalidad.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Y este cuento empezó...

Me encuentro a pocas horas de iniciar un "viaje" de cuatro meses a la selva amazónica, exactamente a Yapú, un caserío a 40 minutos en avioneta de Mitú (a 3 horas en avioneta desde Bogotá) capital del departamento de Vaupés, en mi país natal Colombia.

Me voy a enseñar ciencias naturales a una comunidad multietnica de Yapú. http://www.asatrizy.com/ Yo, bióloga citadina con un gran interés en temas de medioambiente y poco en investigación biológica, decidí emprender este reto de ofrecer mi entero conocimento a indígenas colombianos, convencida de que ningún pregrado, ni maestría, ni doctorado, me enseñará lo que estas personas pueden compartirme al permitirme convivir en su espacio unos pocos meses.

A pesar de la espera de 2 meses de preparativos y un tire y afloje de: de pronto si, tal vez mejor no, esta bien para cuando? esperemos un poco más... etc! La maleta nunca estará terminada! Quién sabe uno que se lleva a la selva para vivir 4 meses??? en internet solo se habla de repelentes, ropa ligera de mangas largas, implementos de aseo, bota pantanera, bloqueador y algo de medicinas. Eso es todo? Además de lo mencionado anteriormente yo empaqué: mosquitero, almohada, dos pares de tenis, chancletas, 3 libros, un lazo para saltar, computador, colchoneta, filtro de agua, dulces, sombreros, cámara fotográfica, una extensión multitoma, grabadora de voz, marcadores, colores, lápices, lapiceros, sellos, tijeras, libretas, lana, y un montón de cosas que no sé si me sirvan de algo. Pero estoy segura de que me harán falta varias cosas!

Lo que si puedo decir es que estoy preparada (moral y psicológicamente) para cualquier cosa, o al menos eso quiero creer. Este fin de semana que viene, voy a pasar mi primer cumpleaños con absolutos desconocidos en la mitad de la selva! Estoy lista! 

Me llevó la energía y el amor de mis padres y mi hermana, la buena vibra de mis amigos y por su puesto el corazón de un hombre que me enseñó que el amor es mucho más que darse besos todos los días, más que darse regalos en navidad, más que jurarse amor eterno y mucho más que solo fidelidad. Él es mi apoyo psicológico, espiritual, intelectual y físico diariamente en cada una de mis tareas y proyectos.

Gracias por llenar mi maleta cargada de berraquera para asumir este reto sin temer a nada!